La Coctelera

Categoría: Naufraxios

Nova do naufráxio do Larache no xornal "La Vanguardia" (25 de xuño de 1908)

Nova, na edición do día 25 de xuño do ano 1908 no xornal "la Vanguardia", que fai referencia ao naufráxio do buque da Compañía Trasatlántica Española  "Larache", nos baixos de Ximiela.





El buque que naufragó al salir del puerto de Muros es el Larache, perteneciente á la Compañía Trasatlántica española. Procedía de Cádiz y conducía pasajeros, que habían llegado á este último puerto, procedentes de Buenos Aires con destino á puertos gallegos. Estos trasbordos los realizaba con frecuencia el Larache, el cual estaba destinado especialmente á esté servicio. Se había desviado de la ruta directa, después de hacer escala sin novedad en Vigo, para entrar en Santa Eugenia de Ribeira, donde dejó algunos pasajeros. De allí zarpó á las cinco y media con dirección á la Coruña á donde llevaba 53 pasajeros. Había una niebla muy densa y el buque chocó con los bajos de Ximiela, cerca del sitio donde se fue también á pique el Cardenal Cisneros. El total de la tripulación era de 53 hombres. El capitán señor Ibargaray llevaba muchos años al servicio de la empresa, pero este era el segundo viaje que hacía por esta costa.

El Larache fue construido en el año 1879. De los náufragos, hasta unos 49 fueron recogidos en lanchas, habiendo llegado muerto uno de ellos en estas embarcaciones. La casa consignataria en la Coruña se vio continuamente asediada por gente, deseosa de saber noticias. También ha recibido muchos telegramas. La casa carece de informes exactos.

Las noticias llegadas de Muros acerca del buque naufragado, dicen que sólo se ve á flor de agua la punta de los palos. No se ve por los alrededores superviviente alguno. Sólo flotan por el agua baúles, maletas y otros objetos. El oleaje es sumamente duro y no se puede aproximar al buque ninguna embarcación. Gracias á los salvavidas fueron recogidos varios objetos, entre ellos una canastilla de flores artificiales y algunos espejos. A las nueve de la noche se había recogido á 47 náufragos.

Se sabe que el Larache entró en Ribeira para descargar sal, de donde salió á las dos de la tarde con dirección á la Coruña, con carga general y 96 pasajeros recogidos en Cádiz. El lugar de la catástrofe dista siete millas de Muros. El vecindario de este puerto ha rivalizado en socorrer á las víctimas. Casi todos los náufragos están desnudos ó poco menos.

Ampliando las noticias podemos decir que la tripulación del Larache la componían 54 hombres y 20 mujeres, de las cuales sólo han llegado tres á Muros. Entre los salvados figura el sobrecargo don Juan Villalobos, y el segundo maquinista señor Leopoldo Mediavilla. A éste se debe que la catástrofe no haya sido más horrible, porque en el momento de encallar paró la máquina. Ha sido muy elogiado por su serenidad porque evitó que estallaran las calderas.

Del vapor Larache sólo pudo arriarse un bote, pues no obstante ser de día se originó una confusión enorme. En dicho bote se embarcaron diez hombres que no han llegado aún, ignorándose su suerte. Las demás embarcaciones se hundieron con el buque, pues no hubo tiempo de botarlas. Estaba también á bordo cuando ocurrió el naufragio el práctico de la costa, don Manuel, Pérez.

No se explica nadie como pudo chocar el buque en los bajos de referencia. El Larache tardó ocho minutos en irse á pique. Supónese que el práctico se ha ahogado. También se cree que ha muerto el capitán del buque señor Ibargaray. Se cree que otros náufragos han conseguido llegar á algún punto de la costa. Sin embargo, hasta ahora sólo se sabe que han llegado 15 náufragos al puerto de Son y dos á Villagarcía. Se considera que ascienden á un centenar las víctimas del naufragio. La impresión es tremenda. La Compañía de Salvamento ha enviado el vapor Camelle al lugar de la catástrofe.

Lembrando con Agarimo

Milagros Pereda Muñoz  , filla de Gegorio e Ángela, ambos os dous desaparecidos no tráxico naufraxio do petroleiro "Bonifaz", publicou fai uns meses nunha revista de Cantabria este conmovedor artigo.

Recordemos, para nunca esquecer aos que deixaron as súas vidas no mar.

TRAGEDIA DEL BONIFAZ

Este año se cumplió el 44 aniversario del naufragio del buque tanque "Bonifaz".

Fue construido en los astilleros de Cádiz y entregado a la Naviera Castilla de Santander en febrero de 1959.

El 3 de julio de 1964 los tanques de la refinería ya contenían el petróleo que él "Bonifaz" había traído desde la terminal de Es-Sider, en Libia. Era la tercera vez que el petrolero completaba esa ruta: Carga en Es-Sider y descarga en La Coruña.

Ese mismo día a las 16:45 horas abandonó en lastre la ciudad gallega y su destino era Cartagena, donde tenia previsto terminar unas reparaciones que habían comenzado hacia mes y medio en Valencia. A bordo se encontraban 50 tripulantes y aprovechando la corta travesía, se habían unido cinco esposas que no iban enroladas, ya que debido a las normas de la naviera no podían embarcar. A las 20:00 horas empezó a presentarse una de las peores circunstancias que se puede dar en la navegación "La niebla".

Esa fatídica noche también navegaba por esas aguas el petrolero "Fabiola". Había tomado un cargamento completo en Túnez y se dirigía a descargarlo al puerto francés de Le Havre. Se trataba del buque francés más grande en el momento de su construcción.

Quiso el destino que los dos barcos se encontraran haciendo inevitable la colisión. El golpe fue muy violento. En ese momento eran las 22:12 horas. El  "Bonifaz" impactó por el costado de estribor del "Fabiola" produciéndole desgarraduras de unos dos metros de largo, por donde comenzó a escapar petróleo de uno de sus tanques .Entre ambos cascos se produjo una fricción que, unido al petróleo que comenzaba a flotar por el agua y al que había saltado a la cubierta del buque español, que junto a la circunstancia de que los tanques permanecían todavía sin desgasificar, provocó una combinación muy peligrosa. En poco tiempo el fuego era una trágica realidad, envolviendo toda la zona de babor, a la vez que comenzaban a sucederse las explosiones en los tanques vacíos que desgarraban las entrañas del "Bonifaz".

En muy pocos minutos, toda la zona de popa se convirtió en un infierno. El petrolero francés, con fuego en cubierta y un tanque reventado, siguió su camino sin mirar atrás.

El capitán viendo la magnitud de la tragedia ordenó abandonar el buque, mientras el oficial de radio trasmitía un mensaje de socorro. Todos los que estaban en la zona de popa quedaron envueltos por lenguas de fuego que salían de los tanques.

Viendo el pavoroso incendio decidieron abandonar el buque. Dentro del bote salvavidas se acomodaron 23 personas, todas pertenecientes a la zona de estribor, ya que prácticamente todos los ocupantes de los camarotes de babor quedaron  aprisionados y perecieron. El embarque fue largo y complicado ya que dos de los ocupantes que consiguieron embarcar presentaban graves quemaduras.

Desde el abordaje hasta  la desaparición del "Bonifaz" bajo las aguas no había pasado ni media hora y con él se fueron al fondo diecisiete tripulantes y tres mujeres.

Los barcos que recibieron el mensaje de socorro fueron  el alemán "Slogan Málaga";  el destructor de la Armada Española "José Luis Diez" y el mercante "Setas"

Dos de los desaparecidos del petrolero "Bonifaz" eran mis padres Gregorio Pereda y Ángela Muñoz. Tenían 40 y 39 años y dejaron 5 hijas de edades comprendidas entre los 19 años de mi hermana la mayor y los 7 que tenia yo.

Uno de nuestros sueños fue siempre saber el punto exacto donde descansa el barco y con él nuestros padres, para poder ofrecerles unas flores, ya que durante 44 años las hemos estado arrojando en la costa de Cantabria.

Fue una casualidad que una de mis hermanas, por ese ansia de saber que les pasó a nuestros padres, buscó en Internet "naufragio Bonifaz" y la llevó hasta una pagina llamada "Homes de pedra en barcos de pau". Es de Manuel Martinez Caamaño, patrón de barco muradano, amante de la mar y persona tremendamente sensible con los temas de naufragios.

En su página hablaba del barco "Bonifaz" y de que conocía el punto exacto del hundimiento y como los pescadores no echaban las redes en ese punto por respeto a los muertos. Esa noticia nos estremeció, le mandamos un correo diciéndole que nosotras habíamos perdido allí a nuestros padres y nuestra mayor ilusión era honrarles donde están sus restos.

Lo que parecía que era solo un sueño nuestro, fue haciéndose cada vez más grande, pues decidimos buscar familiares de los demás desaparecidos.

Empezamos por poner notas de prensa y radio para poder dar con todos y contarles el hallazgo que habíamos encontrado y preparar un viaje a Muros (La Coruña) para honrar a nuestros muertos como se merecían.

La llamada dio sus frutos y nos encontramos con viudas, hermanos, hijos y amigos de los fallecidos. También conocimos a supervivientes de la tragedia.

Todos acogieron con alegría y entusiasmo la idea de hacerles un homenaje, y con la ayuda de Manuel y la asociación cultural del pueblo (SORUM) empezamos a preparar lo que para todos era un sueño.

Tras largos meses de preparación llegó el día de nuestra partida hacia Muros.

Desde Cantabria partimos un autobús con 40 personas, otros se dirigían desde otros puntos como Vizcaya o Cartagena y el resto los encontrábamos en Muros de donde eran 4 de los tripulantes desaparecidos.

El homenaje consistía en 5 actos: El día 11 de julio visitaríamos Finisterre, el 12 se celebraría un acto civil, uno religioso, una ofrenda floral y una comida de confraternización.

Nuestra visita a Finisterre se podría decir que fue una de las más emotivas que hemos vivido, había magia, el mar estaba en calma como diciéndonos que no siempre es tan violento, el cielo estaba azul y el sol se reflejaba en el mar formando un camino de luz hasta el lugar donde descansa el barco

El estar tan cerca de sus restos después de 44 años, hizo que nos invadiera la emoción y la tristeza de una forma desmedida. Lloramos largamente y nos hubiéramos quedado horas contemplando el inmenso mar que para nosotras es la tumba de nuestros padres. Fue una tarde que jamás ninguno olvidará.

Allí se depositaron flores, se les cantó, rezó y se les dijo una poesía. Todos notamos su presencia y nos hizo sentirnos bien.

El día siguiente 12 de julio nos esperaban más emociones.

Comenzó el homenaje con un acto civil en el salón de actos de la casa de cultura de Muros. Se leyeron varios discursos y se hizo entrega de regalos, entre ellos varios libros que me fueron entregados por el Ayuntamiento de Polanco y la Asociación Socioultural.

A continuación el acto religioso se celebró en la iglesia parroquial de Muros. La misa estuvo oficiada por cuatro sacerdotes y cantada por la coral muradana. Se cantó la Salve Marinera, a todos nos emocionó.

Un cuadro con las fotos de los 25 fallecidos presidió el altar. Se hizo una ofrenda floral y el ramo se lo entregamos a Manuel para que cuando saliese a la mar lo tirara en el punto exacto donde descansa el barco y con el nuestros seres queridos.

El gobierno de Cantabria nos mandó una corona de flores y la depositamos en los brazos de (A Vella do Paseo) una escultura de una vieja mirando al mar esperando que regresen sus seres queridos.

El poeta gallego Marcelino García Lariño, nos leyó una poesía hecha por él para la ocasión.

Para terminar nos fuimos a comer al "Restaurante Anido", éramos 150 personas.

De este viaje traemos mucha paz y una nueva gran familia, con la que estamos configurando una nueva asociación llamada "Náufragos de la mar", para ayudar a todos aquellos cantabros que se han visto y que desgraciadamente se verán afectados por nuestro mismo mal.

Esta es la historia de un sueño hecho realidad. Espero os guste.

Milagros Pereda Muñoz

O Naufraxio do Vapor "X-2"

Hai traxedias esquecidas no tempo, perdidas no medio da bruma da memoria. Traxedias que no seu momento causaron dor, desesperación, bagoas e fame. Pero que hoxe en día non son recordadas nada mais, se acaso, que polos descendentes directos dos que pereceron no accidente.

Un destes casos é o afundimento do vapor "X2" con base no porto de Muros e que causou a morte de oito veciños de esta vila o día 3 de outubro do ano 1922. Naufraxio do cal eu non tiña constancia se non fose porque remexendo nas hemerotecas atopei unha reseña no diario ABC de aquelas datas, na que fai mención o feito en concreto.

Embestido  o "X2" a tres millas polo norte das "Basoñas" polo vapor con matricula de Corrubedo "Guerra", que fuxe do lugar trala colisión abandonando a súa sorte os oito tripulantes do "X2" . Horas despois o vapor tamén muradano "Portals" pasa polo lugar dos feitos e recolle a un dos seus tripulantes aínda con un fío de vida, o maquinista Jesús Silva e tráeno para Muros onde falecerá poucas horas despois.

Oito vítimas, oito veciños dos que a memoria colectiva da xente esqueceuse, quizais porque a morte dun mariñeiro, dun pescador, naqueles anos onde as traxedias no mar eran o noso pan de cada día, eran  feitos  por desgraza cotidianos que abranguían  tan so o seu entorno mais intimo, e logo dos funerais e do loito, a vida dos demais tiña que continuar.

Fagamos hoxe dende aquí unha pequena homenaxe a aqueles esquecidos mariñeiros, e a mellor forma que se me ocorre para facelo, é mantendo viva a súa memoria.

Esta é a nova  que  sobre estes feitos, publicaba o ABC o mércores catro de outubro de 1922.

Vigo 4, 4 madrugada. Dicen desde Muros que a tres millas al Norte de los bajos conocidos por Las Basoñas el vapor "Guerra" de la matrícula de Corrubedo, embistió al vapor "X-2" de esta matrícula, hundiéndose este tan rapidamente, que sus tripulantes no tuvieron tiempo para salvar nada.

El Vapor "Guerra", causante del siniestro, desapareció, dejando a los náufragos a merced de las olas, y el vapor "Portals", que pasó algunas horas después por el lugar del accidente, recogió al maquinista del "X-2", Jesús Silva, y lo trajo a esta población. La larga lucha que sostuvo le extenuó tanto, que falleció a los pocos momentos de su llegada.

A consecuencia de este naufragio han desaparecido ocho tripulantes del "X-2" ignorándose la suerte que le haya cabido.

Otros vapores recorrieron el lugar del naufragio sin encontrarlos, creyéndose que perecieron, pues desde que ocurrió el siniestro hasta que fue recogido el maquinista Silva transcurrieron doce horas.

Homenaxe os mariñeiros fisterráns vítimas do noso mar

Naufraxio do Balandro "Goday" (1910)

Na madrugada do día 30 de novembro do ano 1910 desatase un tremendo temporal de NW. nas costas galegas.. Dous barcos perderanse a consecuencia dos fortes ventos. Un deles é o balandro Goday, propiedade dun industrial conserveiro da ría de Muros. O Goday traia ruta de Vigo e pretendía entrar en Muros a tarde do dia 29, pero sorprendido na súa travesía polo inesperado furacán, pasou moitas horas tratando de gañar barlovento e poder entrar na nosa ría.  Cerca das oito da mañá conseguiron chegar as inmediacións de Monte Louro, e cando se crían xa a salvo, un forte refacho de vento envorcou o Goday . Dende a praia de San Francisco, a veciñanza da parroquia de Louro contemplaba o naufraxio sen poder facer nada. Algúns homes intentaron botar a auga unha das lanchas que se atopaban varadas no areal , pero a forza das ondas envorcouna nada mais tocar auga. Impotentes tiveron que ver como os malpocados mariñeiros do Goday trataban de gañar a costa a nado, conseguindo chegar a terra catro dos seus cinco tripulantes; tan só o veciño de Muros, Luciano Vázquez, non foi quen de acadar chegar a terra desaparecendo no medio das vagas.

O segundo naufraxio que ocasionou o temporal dese dia foi o do vapor de pesca "Princesa de Asturias" que tiña base no porto da Coruña, e que foi sorprendido polo temporal en augas próximas as illas Sisargas, mentres se dedicaba a pesca do Ollomol. Nese naufraxio pereceron doce dos seus tripulantes, tan só se salvou o seu patrón que despois de pasar mais de tres horas no mar foi recollido por outro pesqueiro que faenaba nas inmediacións.

Relato do comisionado da Cia. Trasatlántica da sua estadia en Muros logo do naufraxio do Vapor Correo "Larache" (1908) -Final-

 

O Larache

 

 

Algunos pasajeros, entre ellos los tan citados de Bilbao, formularon, según noticias que adquirí, ante el Sr. Comandante de Marina, una protesta por pérdida de vidas, de parientes y amigos, fundados en que el "LARACHE" hizo la escala de Santa Eugenia, no anunciada en Buenos Aires y Montevideo; enterado del objeto de la misma, traté de XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

el derecho de tocar en todo puerto que les convenga, siempre que esté situado en la ruta preestablecida. No solo desoyeron mis indicaciones, sino que atribuyeron claramente a deseo mío de engañarles lo que con toda verdad les decía, por lo cual consideré prudente no insistir, por resultar yo parte interesada.

 

    Todos los pasajeros sin excepción, estaban y siguen estando convencidos de que la compañía tiene que abonarles los equipajes perdidos con motivo del naufragio; ya les indiqué que, en casos de fuerza mayor, y de pérdida total del barco, nada pueden reclamar, y no sólo les dije, sino que me esforcé en convencerles de que todo lo que la compañía hacía, por inspiración del Sr. Presidente de la misma, era prueba de sentimientos humanitarios, y que, sin querer zaherir en lo mas mínimo a otras empresas extranjeras, podían estar plenamente seguros de que ninguna, en un caso igual al que tanto lamentábamos todos, haría lo que la "Compañía Trasatlántica"  de Barcelona. No obstante, tomé nota de todas cuantas indicaciones tuvieron a bien hacerme acerca de este punto, apuntando los bultos que decían tener facturados, y a mano en el buque naufragado: algunos conservaban aun el talón del billete respectivo, y el del equipaje que se les entregó en los dos puertos del Plata, según cada caso, al facturarlo; muchos, sin embargo, lo han perdido.

 

    De la misma lista que formé el día 26 al llegar a esta, a la que antes me he referido, remitida al Sr. Presidente, se desprende que no he podido tomar nota alguna referente a los cuatro pasajeros Jesús Martínez Cores, Ramona Cabezas Maroas, Antonio Varela Gontade y José Piñeiro Caamaño, todos de tercera clase, los cuales marcharon a sus aldeas la misma tarde del 24 en que salió el "CORUÑA" de esta; por lo dicho tampoco pude socorrerles, y nada se me ha dicho en Muros respecto a reclamaciones de los citados pasajeros.

 

    Se piden informes acerca de Teodoro de la Torre, natural de Veguellina en León, que resulta ahora no ser tripulante, sino pasajero. Quedó bastante delicado en Muros, no pudiendo venir en el "CORUÑA"; no se le ha socorrido aun.

 

    De los señores pasajeros que, como es natural tengo mas datos es de los ocho, uno de 2ª y siete de 3ª que vinieron a esta en el "CORUÑA". A ellos, por orden de  D. Antonio, se les ha dado una cantidad para resarcirles de los gastos de viaje hasta el lugar de su residencia y a mas, otra para pequeños gastos de vestido. El pasajero de 2ª D. Genaro González, ha expresado muy sincero agradecimiento; tuvo la desgracia de que los tripulantes del bote que le condujo a la fábrica del Sr. Goday en Muros, que al parecer son de la Puebla del Caramiñal, no le devolvieran la cantidad que entre distintos bolsillos llevaba, que podía ascender, según él, a unos ciento o ciento veinte pesos, españoles, en valor: comprendidos en tal suma aproximada, había cuatro libras esterlinas, dos pesos oro sellado de Uruguay, y veinte $ m/n argentina. Se le llevaron también la ropa, con la escusa de lavarla, y con ella, la suma indicada. Nada más a sabido de ellos.

 

    La mayoría de los pasajeros llegados en el "CORUÑA", marcharon el día 27; con autorización hasta el día de ayer, para gastar en fonda, quedó el pasajero de 3ª D. Manuel Moreira, por estar bastante enfermo, efecto de la terrible impresión que le causó la muerte de su esposa Dª Antonia Castro, de 29 años, en el preciso momento en que, teniéndola ya salvada, se disponía a tomar el bote que resultó recoger tan solo a él, él marido. Unos de los baúles que llevaba este matrimonio, apareció en la mañana del 25, poco tiempo después de nuestra llegada a Muros, con su tapa levantada y separada perfectamente, sin contenido alguno. Las paredes restantes del baúl, estaban perfectamente intactas: lo he visto yo mismo.

 

    D. Juan J. Louro, consignatario del "CORUÑA" en Muros, es persona respetable, inteligente y que trabajó con verdadero denuedo; Gracias a él, en población perfectamente desconocida para mí, puedo indicar que no perdí un solo momento en Muros. Quedó encargado por mí de pagar todo aquello que estuviese íntimamente relacionado con atenciones directas é indudables á los náufragos, amén de los gastos del señor Soba (que según hayan sido, en parte podrán ser cobrados de la familia del difunto) y de una cantidad prudencial, diez o doce pesetas, á pagar á la mujer causa del asomo de motín femenino el día 25 a la tarde, antes referido.

 

    En la noche del 25, mandé avisar a todos los tripulantes y a los pasajeros que debían venir con nosotros, que estuvieran dispuestos para salir en el "CORUÑA" a las cuatro de la madrugada; con el Sr. Piñole habíamos acordado salir a las 5 no sólo para pasar de día por frente el Ximiela, sino para evitar que los ocho pasajeros que debían venir con nosotros dejaran de acompañarnos, pues ya anticiparon que de noche no querían pasar por el mismo sitio en qué naufragaron.  Por otra parte aunque el "CORUÑA", cuando era "Huascar", había trasportado hasta unos veinte pasajes de cámaras y mas de un centenar de tercera ordinaria río marañón  arriba, allá por Iquitos, haciendo el servicio establecido por la "Booth Line" y conservaba una buena parte de los efectos propios para tal transporte, en realidad, entre no tener tripulación idónea, y que había venido de Liverpool cargado casi por completo de carbón, no hubiese sido posible instalar decentemente a los citados pasajeros, y a la tripulación.

 

    Hasta las seis de la mañana del 26, no nos fue posible zarpar de Muros, lo que hicimos teniendo a bordo, a más de los que habíamos ido en el "CORUÑA", ocho pasajeros, y veintiocho tripulantes del "LARACHE", entre estos el Oficial Sr. Villalobos, y el 2º Maquinista D. Leopoldo Mediavilla. Estuvieron a bordo el Sr. Ayudante de Marina D. José Mª Carles Roca, que trabajó aquellos días sin descansar, habiéndome sido de gran utilidad preciosas indicaciones suyas, el Sr. Alcalde de Muros, D. Abelardo Dubert, quien se mostró solícito en extremo con los náufragos, con quien sentí no tener tiempo el día anterior , como ya he indicado, para cumplir deberes de etiqueta que en  población pequeña son más notados; el Sr. Louro, con quien determiné la forma que debía darse a la aceptación de gastos, y al pago que debía hacerse de lo que quedaba pendiente; individuos de la familia del Sr. Registrador de la Propiedad D. Aquilino Pinto, en casa del que estuvo alojado el Sr. Villalobos, y almorzó el 25 el que suscribe; y otras personas. Inmediatamente de salir, se sirvió desayuno a todos los pasajeros del "CORUÑA"; mas tarde cerca de mediodía, se les sirvió comida abundante, compuesta de tres platos, que mereció elogios de todos ellos, sin excepción, y que fue servida con mucho orden. A este ultimo resultado contribuyó en buena parte la mayoría de la tripulación de fonda del "LARACHE", ayudando en todo lo que pudo, pero tengo el deber de hacer constar que el cocinero del "CORUÑA" Sr. Antonio Riera, y el camarero Manuel Bilbao, fueron felicitados por todos. El Sr. Gonzáles, pasajero de 2ª, comió con el Sr. Mediavilla. Se puso a las órdenes del Sr. Piñole, y trabajó mucho, si se tiene en cuenta que estaba bastante herido de golpes, el contramaestre salvado del naufragio, Sr. Jerónimo Romero.

 

    A poco menos de una hora después de salir de Muros, pasamos a la altura de Brullos, quedando Ximiela mas allá; los dejamos por Babor ( ya que estando perfectamente visible el Cabo Finisterre, el Sr. Piñole, aprovechando, determinó pasar por el canal), y solo vimos multitud de embarcaciones, al parecer pesqueras, principalmente en aquellos, sin que con el anteojo se apreciase cosa alguna del buque náufrago donde está el Ximiela, a milla y media aproximadamente, del sitio por el cual íbamos.

   

    Con ligera cerrazón del NE., que se había hecho bien perceptible un poco antes de llegar a la altura del Cabo Toriñana, y determinaba un horizonte a poco más de tres millas: después de un viaje sin incidentes digno de mención, atracamos a este puerto a las cuatro de la tarde del 26 de junio, habiéndonos venido a recibir el Sr. Gobernador de la provincia, D. Felipe Crespo de Lara. El Director de Sanidad D. Cesar Suárez de Centi, el propietario del "CORUÑA" D. Dionisio Tejero Pérez, y otras significadas personas; estaba ya preparado el alojamiento de los pasajeros y tripulantes náufragos del "LARACHE" que habían venido con nosotros.

 

La Coruña, a 30 de junio / 1º de julio de   1908

 

FIRMADO

 

   

 

   

 

   

 

 

   

 

      (1) los espacios marcados con XXXXX están ilegibles en el original.

Relato do comisionado da Cia. Trasatlántica da sua estadia en Muros logo do naufraxio do Vapor Correo "Larache" (1908) -Segunda Parte-

 

 

 

 

A las ocho de aquella mañana, después de tener el gusto de saludar al Sr, Ayudante-comandante de Marina, y darle las gracias en nombre de nuestra Compañía, por las disposiciones que rápidamente se había dignado tomar el 23, para acudir inmediatamente al lugar de la desgracia ocurrida, me dispuse a asistir a la solemnísima Misa de Réquiem ordenada por el ilustrado y celoso Sr. Cura-Párroco de Muros, en sufragio de las almas de los náufragos no salvados. A dicho  conmovedor acto religioso, asistió podo el pueblo en peso, sin distinción de clases, con sus autoridades todas, sin faltar una sola, y todos los individuos de carabineros y otras fuerzas allí residentes, con sus Jefes. Presidió el Sr. Alcalde de la humanitaria villa, quien tenia a su derecha al oficial Sr. Villalobos, lugar que a este compañero cedió, en su concepto de dolorido que era, el Sr, Comandante de Marina. Habiendo, en la tarde del propio día 25, solicitado del Sr. Cura-Párroco me dijera cuanto importaban los gastos que le habían ocasionado por la celebración, con inusitada esplendidez aun en las grandes ciudades, de la mencionada misa, me contestó que sus sentimientos y el comportamiento que el pueblo todo tenia con los náufragos, (como había sucedido ya al perderse el crucero antes citado), le imponían el mas absoluto silencio como respuesta a mi indicación;  es inútil decir que, conmovido una vez mas en aquel memorable día de emociones, me apresuré a tratar de demostrar, lo mas expresivamente que me fue posible , el agradecimiento de la Compañía, y el mío propio, por la esplendidez de que dio tan palpable y hermosa muestra el Sr. Párroco de los nobles muradanos.

 

    Antes de entrar en misa, mientras esperábamos el momento oportuno para ello, en los pórticos de la hermosa parroquial de Muros, con el Sr. Villalobos, y el desgraciado práctico Sr. Pérez, el citado Sr. Oficial y el relatante, tuvimos que usar de toda nuestra influencia, y apelar a toda suerte de excitaciones de caridad, para evitar que algunos pasajeros, entre los cuales se distinguían cuatro para Bilbao, pegaran rudamente al citado práctico, a quien decían querer matar, si no se les sacaba a Sr. Pérez de la vista de ellos; vista la insistencia de los aludidos pasajeros, y de alguien mas, en querer causar daño al citado práctico de costa, nos decidimos el Sr. Villalobos, el Sr. Juez de Instrucción D. Eladio Niño Valmaseda y el que suscribe, entre otras personas, a aconsejar, casi diría obligar al repetido práctico, que se encerrase en casa de algún amigo suyo, hasta tanto le fuese dable pasar al otro lado de la ría, poniéndose a salvo, para dirigirse a su casa, sita, según me dijo, en Santa Eugenia de Riveira. Los pasajeros, ( entre los que se distinguían singularmente algunos de los a Bilbao destinados) se desacian en elogios del malogrado D. Juan Bautista Ibargaray Q.E.P.D. y a grito herido hacian indicaciones respecto a cosas que, según expresaban, vieron y oyeron, de las que muy poco caso hube de hacer, tenida en cuenta la carencia de conocimientos tecnicos de los aludidos pasajeros.

 

    Después de salir de la misa de Réquiem, congregué a todos los pasajeros que me fue dable encontrar, que fueron la gran mayoría, para convencer a los que no había visto yo todavía, y para que me ratificasen los otros, su conformidad en el viaje hasta esta en el "CORUÑA". Dos de los destinados a Bilbao, Sres. Florencio Erguren y Norberto Urquiaga, indicaron que en modo alguno querían ir a Bilbao por mar, auque solo fuera parte del trayecto, y pronto, entre sus protestas y sus consejos a los demás pasajeros, y lo tornadizo de la opinión popular, algo justificada quizá en aquel caso, fue engrosando el numero de pasajeros que decidían ir por tierra, sin aceptar el corto trayecto marítimo que debía efectuar el "CORUÑA",  y por todo lo cual me decidí, de acuerdo con el Sr. Comandante de Marina, a reunirlos en la oficina de este señor disponiéndome a satisfacerles su viaje por tierra, contando su importe según por lo mi conocido, ayudándome, al objeto de conocer los trayectos cercanos a Muros, de los consejos de dicha autoridad, del Sr, Louro y de otras personas.

 

    En la lista que formé de los náufragos salvados, hasta mis noticias en el momento de salir de Muros en el "CORUÑA", de la que se mandó una copia al Sr. Presidente por el oficial Villalobos, se hace constar la dirección que habían tomado, o donde quedaban, los que no vinieron en dicho barco con nosotros. De tal lista se desprende cuales fueron los que cobraron viaje por tierram y ahora debo hacer constar lo que se les dio a cada uno. A los seis que iban destinados a Bilbao, les di a cada uno Ptas. 75- , a los tres que vinieron para esta, Ptas. 30-, a cada uno, así a dos destinados a Camariñas, menos a Perfecto González Insua (Cuyo nombre no apareció después en la lista de pasajeros que nos mandó Cádiz posteriormente, pero que, tenida cuenta de que era de 94 el total de pasajeros, faltando uno, supusimos seria este) a quien le di Ptas. 35-, por consejo del Sr. Louro, ya que vive en la aldea de Quintanas, de la parroquia de Santa María de Gándara, en el ayuntamiento de Zás, por lo que le era mas costoso el viaje.

 

    En la tarde del día 25, me dediqué, aparte de acompañar al señor Villalobos a distintos sitios en que debía haber el gestiones relacionadas con su cargo y situación, por orden de la Delegación de Cádiz, a hacer algunas visitas indispensables, a autoridades y algunos pocos particulares, habiendo sentido muchísimo no encontrar momento hábil para ir a ofrecerme al Sr. Alcalde de Muros, D. Abelardo Dubert, en la casa Consistorial, cuyo emplazamiento desconocía y desconozco; no encontré en el momento que me quedaba relativamente libre, quien me acompañara a cumplir con ese deber, por ser horas en que estaban cerradas ya las oficinas municipales. Pero lo que mas me ocupó mi escaso tiempo aquella tarde, fue la formación de un detalle de las personas muradanas que alojaron a náufragos. Detalle que iba formando yendo de casa en casa, hasta que, por efecto de reclamarme una mujer que tuvo alojados a tres de Bilbao, la cantidad de treinta reales por la comida de aquel día, de cada uno de ellos, enterose el pueblo de la pretensión, (exagerada en cuanto a importe, pero sin duda justificada de motivo, ya que a los citados pasajeros le había dado ya por la mañana, como queda dicho, quince duros a cada uno) y unánimemente fue en contra de la pobre mujer, llegando a darle algunos fuertes golpes, y diciéndome que desistiese yo de anotar nada mas, y que no tratase de pagar cosa alguna, porque me apedrearían (textual).

 

    Al caer aquella tarde tuvimos noticia de que en la playa de S. Francisco había aparecido el cadáver de D. Antonio Soba Q.E.P.D., esposo de la citada Dª. María Laplacette;  Para identificarlo fuimos en un vaporcito pesquero con el Sr. Comandante de Marina, habiendo ido por tierra D. Francisco Soba, primo del muerto. En efecto, era el desgraciado pasajero, a quien no pudimos llevar en la lancha de vapor, por no ser suficientemente grande el botecillo que sirvió para llegar a tierra. Más tarde, por orden de la citada Autoridad, un galeón fue a buscar aquel cuerpo, que quedó depositado en tierra para efectuar su autopsia el día siguiente. Este hallazgo, como es natural, obligó a la familia Soba, a desistir de venir con nosotros en el "CORUÑA", por lo cual creyendo interpretar fielmente lo que se me tenia encomendado, entregué a D. Francisco Soba, bajo recibo, la cantidad de ciento cincuenta pesetas, para atender a los gastos de viaje por tierra, a esta, de sus dos primas y los suyos propios, sin perjuicio de lo que aquí se les entregue por D. Antonio S. Movellán por otros conceptos, hasta colocarlos en Castro Urdiales.

 

    Hasta las diez y media de la noche del 25, no fue entregada por el juzgado, debidamente requisitaza, la protesta que formuló el Sr. Villalobos; estando pendientes dicho señor y yo de requisito tan indispensable, y dado lo muy intempestivo de aquella hora, no pude hacer otra cosa interesante que ir a satisfacer los telegramas pasados por nosotros, cuyos recibos guardaba el Sr. Administrador de Correos y Telégrafos de Muros, D, José Gutiérrez, persona amabilísima, que ha trabajado inmensamente los días 24, 25, y 26 del cte., sin descansar un momento, estando solo, en absoluto, para efectuar su trabajo en estación telegráfica, que durante aquellos días fue declarada de servicio permanente.

 

    El Sr. Comandante de Marina me indicó que anotase yo que el vapor pesquero "WEYLER Nº 1", a leve indicación suya, mal vendió la pesca que traía en la tarde del 23 cte., día del naufragio, y tiró bastante de ella, para no perder tiempo en efectuar el trayecto de Muros al Ximiela con aquella Autoridad, el Teniente de Carabineros, el Vista de la Aduana, el Director de Sanidad, diez hombres del pueblo y algunos individuos de casas consignatarias de Muros; el resultado del viaje fue la comprobación de la desgraciada pérdida total del "LARACHE", habiéndose encontrado flotando algunos efectos sin importancia, que quedaron depositados en la Ayudantía de Marina de Muros.

 

Relato do comisionado da Cia. Trasatlántica da sua estadia en Muros logo do naufraxio do Vapor Correo "Larache" (1908)

 

A Compañía Trasatlántica Española mandou sair do porto da Coruña ao vapor "Coruña" a bordo del ia un comisionado da empresa coa encomenda de facilitar o desprazamento as súas casas os náufragos superviventes do naufraxio do "Larache" que tiña acontecido o día 23  de xuño do 1908 ao tocar nas pedras  de Ximiela,  a escasas catro millas de Monte Louro. Este empregado da compañía a volta de viaxe fai un relato detallado de todo canto viu e viviu en Muros nos dous día seguintes a traxedia.

Como é un pouco largo todo o texto, e para que non sexa aburrida a súa lectura, vouno partir en tres anacos que irei publicando nos próximo días. Recoméndovos a súa lectura polo valor histórico que ten e pola implicación de Muros e das súas xentes en tan tráxico suceso.

 

Teño que dar o meu mais sincero agradecemento a  Don José Manuel Silva, que foi o que puxo nas miñas mans tódolos papeis, ditamines, dilixencias xudiciais, flete do vapor "Coruña", Obxectos recuperados do naufraxio, Ofrecementos das compañias de salvamento, Protesta do segundo oficial do "Larache", reclamacións feitas a compañía por algún familiar das vítimas e a lista completa do pasaxe e da tripulación.

 

 

 

 

O texto que agora comeza é transcripción literal do texto orixinal. Os espazos marcados con XXXX están ilegibles no orixinal.

 

Relato detallado del vapor "CORUÑA",  que salio de La Coruña el 24 de junio de 1908 para Muros, con intención de recoger los náufragos del vapor "LARACHE" de esta Compañía, -perdido en el bajo Ximiela en la tarde del 23 del mismo mes-, estancia de dicho vapor "CORUÑA" y regreso a La Coruña el 26 del repetido mes.

 

 

   Convenido entre D. Antonio S. de Movellán  y D. Dionisio Tejero Pérez, armador del vapor "CORUÑA" (ex "Huascar", de la "Booth Line"), el fletamento de éste para un viaje cuyo objeto habría de ser el ir a recoger los náufragos supervivientes de la desgracia indicada, al paso que llevar fondos para atender a las primeras necesidades que el cuidado de las mismos exigiese; unas dos horas después de acordado lo dicho por el citado Jefe, me embarqué por orden suya en el "CORUÑA", su capitán el expertísimo marino D. Casimiro Piñole, saliendo de este puerto el 24 a las 6.50 tarde (t.m. Greenwich), para Muros, llevando órdenes de reconocer los alrededores del Ximiela, para cuando pasásemos cerca de él por si se veían cuerpos u objetos dignos de nuestra solicitud.

 

    Durante todo el viaje de ida, reinó fuertísima marejada con viento de NE., influida además por las variadas corrientes existentes en toda ocasión en esta parte de la costa de España, separación entre el Cantábrico y el Atlántico; a pesar de ello, gracias a la pericia, casi proverbial en estas regiones, del Sr. Piñole, demostrada plenamente en la ocasión de referencia, al buen trabajo del piloto D. Ramón Morán y a que el maquinista D. Antonio Álvarez, por no dispones más que un fogonero de ocasión (pues el buque salió de Coruña para ganar tiempo, sin que le fuese dable tomar la tripulación que verdaderamente necesita) estuvo toda la noche en la máquina, sin poder descansar un momento(lo propio que el Sr. Capitán en el puente) el "CORUÑA" cumplió como muy bueno, pues tenida cuenta de la hora de salida de este puerto, del mismo muelle en que el buque estaba atracado, a las 12.55 de la madrugada del día 25 doblábamos el cabo de Finisterre, resultando por tanto un promedio de marcha de más de 10.5 millas por hora. Doblado el citado cabo, el Sr. Piñole mandó moderar máquina, pues nada conseguiríamos (al objeto de examinar de paso los alrededores del Ximiela) llegando cerca del sitio en que naufragó el "LARACHE", a las dos y pocos minutos de la madrugada. XXXXXXXXXX (1)  dejado ya atrás por babor el Ximiela, y antes, al grupo de los Meixidos, habiendo efectuado aquel trayecto a marcha moderadísima por las razones más arriba apuntadas, sin que hubiésemos visto cosa alguna que nos llamara la atención, al objeto perseguido, pero sin que se pueda responder de si, a la relativa proximidad del lugar por nosotros recorrido, había o no, pequeños objetos que flotasen, puesto que la hora poco a propósito y la ligera calima levantada entonces, general en esta estación y en el sitio recorrido, no nos permitían precisar hasta tal punto nuestras observaciones.

 

      A cosa de las 4.45 de la madrugada del 25 anclamos en el fondeadero de Muros, y pocos minutos después entró a bordo D. Juan J. Louro, Consignatario de D. Dionisio tejero en Muros, persona de gran prestigio en la población, y alcalde que era de la muy noble, leal y humanitaria villa cuando la perdida del crucero "CARDEVAL CISNEROS" en los bajos Meixidos, antes citados. El capitán dio varias pitadas para prevenir debidamente a la villa y sus huéspedes accidentales por efecto de la desgracia que lamentamos, y a los pocos minutos tuvimos la satisfacción de abrazar al 2º Oficial-sobrecargo del "LARACHE" D. Juan José Villalobos, quien, sin pérdida de momento, al oír nuestro aviso, saltó del lecho para venir inmediatamente a nuestro encuentro. Por dicho Sr. Oficial nos enteramos de lo que él sabia de la pérdida del "LARACHE" y de las circunstancias en que acaeció, que renuncio a describir puesto que ya las ha expresado en la protesta que, por su propio impulso, y además siguiendo órdenes al efecto de la delegación de Cádiz, hizo ante el Sr., Juez de Instrucción de Muros. Siendo mi misión la de visitar, escuchar y atender a los náufragos salvados, y a todas aquellas personas que pudieran orientarme por su saber, o por sus virtudes, o por ambas cualidades a la vez, paso a referir lo que con mi cometido se relaciona.

 

       Acompañado de los Sres. Louro y Villalobos, mi primera visita, así como más tarde la primera del capitán Sr. Piñole, fue para el Sr. Ayudante de Marina de Muros, pero nos contestaron en su casa que estaba descansando, y que ya le veríamos mas tarde en su oficina. Siendo así, nos dirigimos a la casa donde se alojaron a las distinguidas señoras Dª. María Laplacette de Soba, y su hija la Srta. Mercedes Soba y Laplacette, porteñas de nacimiento, esposa e hija de D. Antonio Soba, natural de XXXXXXX naufragio con otras dos hijas, las Srtas. Teresa y Beatriz, y su hijo Omar, niño de 9 años. Con esta familia, iba su primo carnal, del marido, D. Francisco Soba, salvado, recogido entre los que en un bote del buque perdido, arribaron en la tarde del día del siniestro a Puerto del Son. Conmovedor cuadro ofrecían las pobres madre e hija, abrazadas estrechamente, sin que se separaran un momento, y conmovió hondamente al que relata, como también a la mayoría de las personas entonces presentes que, entre sollozos desgarradores dijera Dª. María, después de saber "ya por referencias anteriores que eran personas de muy buena posición, que: "deseo saber como hemos de arreglarnos para el regreso, puesto que yo" quiero regresar en buque de la Compañía". Débese advertir que ellos, su esposo y familia, no tomaron billete de ida y vuelta, ya que pensaban pasar una larga temporada en España, y otros países de Europa; solo llevaba tal clase de billete, no en 1ª como ellos, sino en 2ª, su primo, el citado salvado D. Francisco Soba. Traté de calmar en lo posible el desconsuelo de Dª. María y de su hija, prodigándolas en nombre de nuestra querida Compañía, toda suerte de frases de consideración altísima, y de verdadero afecto que su desgracia, que era nuestra, acrecentaba, y abrigo con bastante motivo el convencimiento de que conseguí en gran parte mi objeto, pues desde aquella, nuestra entrevista, he tenido la satisfacción de ver pintada en el semblante de madre e hija, singularmente de aquella, una gran resignación, y solo frases de atención, sin queja contra la Compañía, me han expresado tan desdichadas y simpáticas señoras. En virtud de instrucciones de D. Antonio s. Movellán, inspiradas, como es natural, en los nobilísimos de nuestro amado y respetadísimo Sr. Presidente, hube de prometer a los náufragos, pasajeros, sin distinción de clase que, a cada uno según sus necesidades y a prescripción, no rigurosa, pero sí aproximada de lo que en realidad mereciera partiendo del criterio de suma bondad que acabo de apuntar, se le colocaría en el lugar de su destino, no en el puerto a que se dirigía, sino el del lugar o aldea de su residencia, término del viaje que había emprendido y que desgraciadamente, no pudo realizar. En este principio caritativo se basa cuanto hice y traté de hacer en Muros: primero, como se deduce de lo apuntado, lo comuniqué a la Sra. Viuda de Soba, y después a los restantes náufragos.