O mar e un espello mal brunido onde bailan as estrelas o se reflectiren nel.
O Ceo e unha negra bóveda onde se pegaron as ascuas dunha celestial lareira.
O vento son os longos e negros cabelos dunha dona que se chama noite.
A lúa ten un sorriso inquietante cada vez que me atrevo a mirala.
As ondas son rizos de auga que arrolan os mariñeiros que velan.
E os mariñeiros velan para que os arrolen as ondas , pero sen atreverse a mirar para a lúa.
O barco é a plataforma que permite o mariñeiro ollar o que a maioría dos mortais so poden imaxinar.
E o home, no medio da noite, do mar e da inmensidade, non se atreve a mirar para a lúa por medo de ver o seu inquietante sorriso.
La sonrisa de la luna
El mares un espejo mal bruñido donde bailan las estrellas que se reflejan en él.
El Cielo una negra bóveda donde se pegaron las ascuas de un celestial hogar.
El viento son los largos y negros cabellos de una señora que se llama noche.
La luna tiene una sonrisa inquietante cada vez que me atrevo la mirarla.
Las olas son rizos de agua que arrullan a los marineros que velan.
Y los marineros velan para que los arrullen las olas, pero sin atreverse a mirar para la luna.
El barco es la plataforma que permite el marinero ver lo que la mayoría de los mortales tan solo pueden imaginar.
Y el hombre, en el medio en la noche, del mar y de la inmensidad, no se atreve a mirar para la luna por miedo de ver su inquietante sonrisa.
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