La Coctelera

Homes de pedra en barcos de pau

Muros e mailo Mar /// Fomos ficando sós o Mar o barco e mais nós

Fotos

homesdepedraenbarcosdepau todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

8, may

A estrada da miña vida

homesdepedraenbarcosdepau En: cousas do mar xogando co as verbas

Eu fico o carón da estrada , pero non e unha estrada calquera é unha que chega dende o Finisterre hasta América . Si poderamos estarricar un brazo cara de oeste 2639 millas náuticas, non sei si ortodrómica ou loxodromicamente , (alguén o a poder dicir mellor que eu), o primeiro que apalpariamos coa nosa man seria o Cape Cod , siii ! ese mesmo cabo que pensades, o que sae nas películas, siii onde as tormentas son perfectas e os patróns dos barcos son heroes e galáns de cine.

Nesta veira da estrada so lembramos preteritos “pluscuam-impecfectos” onde os vendavais , “hubieran ou hubiesen” adoitado traer naufraxios nada peliculeiros e onde a xente morría con sangue de verdade e non con sucedáneos de salsa de tomate.

Onde os patróns apelídanse Martínez ou Pérez ou Seoane ou Caamaño e non Clooney nin Lane nin Ford nin Redford e soen ter medo e toman decisión as veces erradas porque son de carne e oso e non de celuloide.

Eu fico o carón da estrada onde fina o mundo e asolagase o sol facendo ferver entre vapores de xofre o mar aló no poñente mentres danzan invisibles os diaños do océano no horizonte. O carón da estrada pola que a veces a redes en vez de peixes veñen cheas de bagoas de chapapote e ineptitude mesturadas con pingas impotencia. Unha estrada por onde percorre a miña vida dende que aínda adolescente me fixen a ela , e pola que ei de seguir hasta que a xubilación ou a morte me priven de continuar.

Volvo a retomar a estrada que me ha de levar a de novo os arrecendos de salitre gas-oil e peixe , delicado perfume todo elo mesturado para o epitelio olfactivo de un que e mariñeiro; Que me permitira ollar nas vindeiras noites de verán un ceo coroado de estrelas e onde poderei poñerlles nome a todas, unha por unha .
E todo isto e porque eu fico o carón da estrada , pero non de unha estrada calquera

9 comentarios

Jose Dominguez Dominguez

8 may 2007 | 07:47 PM

Avatar

Manuel, amigo,

Debo confesar con cierto pudor que, al leer el título de tu post, mi imaginación me llevó a aquella otra calle que escuchó los ecos de mis risas y los pasos de mis años de niñez. Luego, al leerlo, comprendí mi error y me di cuenta de la insignificancia de mi calle si la comparo con la tuya.

Por supuesto que me emocioné con las escenas de marineros luchando con los temporales o gobernado con mano firme el timón de veloces goletas que traían en sus bodegas el plateado tesoro cogido con anzuelo y enormes sacrificios, tal vez, porque allí veía reflejado lo que quería ser “cuando fuese mayor”.

Luego, supe que aquel mundo soñado estaba formado de cartón piedra, maquetas y piscinas y mis héroes cedían el paso a especialistas que cambiaban riesgos por unos dólares y el anonimato, y que los verdaderos héroes anónimos eran los que partían, en parejas o bous, desde Pasajes o a Coruña con el corazón lleno de esperanzas y la mente puesta, desde ese mismo instante, en la vuelta a casa.

También comprendí el hondo significado de esas coronas de flores que, todos los 16 de julio, manos temblorosas y el ánimo encogido por el dolor y la pena, depositan sobre las aguas como homenaje y recuerdo de aquellos hombres que partieron por esa calle y nunca más volvieron y esto me hizo amar aún más la profesión que tenía, ahora que “ya era mayor”.

Por todo esto, amigo, te envidio y con gusto te acompañaría por tu calle en la persecución, nunca alcanzada, del sol, y en esas guardias nocturnas acompañado únicamente por la inigualable bóveda celeste, sublime planetario en el que dibujar verticales y azimuts para buscar y poner nombre a la estrella que, cómo complacido cómplice, nos hace guiños desde lo alto.

Solo me resta pedir para ti, cuando el sabor salado de la salitre se pegue a tus labios y el olor dulzón del gas-oil, mezclado con el acre del pescado te acaricie la pituitaria, que encuentres buena mar y sepas encontrar siempre tu calle para que te conduzca de vuelta a casa dónde, una vez jubilado, continúes con tus bellas palabras inculcando en otros jóvenes el amor por una profesión tan hermosa como la del marino.

Un abrazo.

Marta

8 may 2007 | 08:14 PM

Avatar

Vivir ou ficar a carón dunha estrada, ainda máis si é unha coma a tua, e unha gozada.

Tes sempre horizotes amplios, a mirada non atopa obstaculos, nin a imaxinación. Es un privilexiado, entendes de estradas terrestres e oceánicas...e nos, grazas a ti, empezamos a vislumbrar que hai algo máis alá da liña do horizonte tan inalcanzable para "terrestres" coma min e tan familiar para mariñeiros coma ti.

Xa o fixo antes ca ti o teu admirado Odyseo, se paseou por unha estrada, case tan impresionante coma a tua e nos fixo pasear a todos nos, case tres mil anos despois.

Unha aperta

homesdepedraenbarcosdepau

8 may 2007 | 08:24 PM

Avatar

Yo, José, que no puedo alardear de ser una persona especialmente religiosa ni “rezadora”, (como diaria una buena amiga), tengo por en el día del Carmen una especial predilección.
Quizás es el amuleto al que se aferre el descreído, pero ese día es especial para mí.
Aquí en mi pueblo, como en casi todos los pueblos marineros, se celebra una procesión marítima en la que participamos marineros y gente de todas partes y condiciones que embarcan en nuestros buques para acompañarnos ese día.
Las sirenas de niebla atruenan en los aturdidos oídos de los presentes, los estallidos de los fuegos de artificio se mezclan con el alarido de las sirenas y resuenan en las laderas de los montes que resguardan nuestra villa y dejan un olor intenso a pólvora, miles de banderolas engalanan los estays que agitadas por en nordeste, saludan gallardas al gentío.
Luego al final, cuando la imagen llega a la capilla donde descansará el resto del año, el pueblo todo unido en una mística comunión, en las puertas de una capilla de un barrio de pescadores, canta una salve marinera y de los ojos de viejos y rudos marinos resbalan lagrimas de emoción , quizás recordando a algún familiar o compañero que salio un día a la mar y nunca regresó.

Salve Estrella de los mares
De los mares iris de eterna ventura

Un abrazo José y gracias por enriquecer esta bitácora con tus palabras.

homesdepedraenbarcosdepau

8 may 2007 | 09:01 PM

Avatar

Mais aló do horizonte hai outro novo e despois dese outro mais , nunca coñeceremos, nunca poderemos atrapar a liña do solpor por mais que naveguemos cara o oeste.
E un bucle sen final que se repite día tras día, lévao facendo xa dende que Homero puxo a Ulises a mal cos deuses e seguirao a facer cando nos xa non esteamos.
Dáme carraxe ser un simple gran de area nunha praia infinita, e non acadar a saber o motivo de por que estou aquí nin chegar nunca a coñecer o que hai mais aló do horizonte.
Quizás sexa boa idea pedir cando fine a praza na barca de Caronte na Estixia lagoa e preguntar a Persefone raíña do Hades o porque das cousas .
Vaites que por ter a condición de mariñeiro poida ser que me dean a praza.

Saudos e apertas “alghareadas” para a meniña de Picasso.

mercedes

8 may 2007 | 11:12 PM

Avatar

yo me acomplejo terriblemente cuando os leo.
Me gustaria mucho expresarme como vosotros, pero lo único que puedo deciros, es que os leo con asiduidad, y a veces "hasta" me emociono con lo que transmitis con vuestras palabras.
Para mi es muy dificil expresar mis sentimientos aqui, y creo que alguna vez, Manolo es como si hablaras por mi.
gracias y un abrazo

homesdepedraenbarcosdepau

9 may 2007 | 10:47 AM

Avatar

Mercedes

La Habilidad para reunir palabras es tan solo eso, una habilidad, lo que si es ya mas complicado, pues es un arte, es poder transmitir a través de ellas sensaciones y sentimientos, arte la cual yo no poseo.
Si tú crees que no disfrutas de esa habilidad, cosa de la que yo me permito poner en tela de juicio, seguro que posees otras virtudes mucho mejores y superiores que esas.

Me agrada y halaga mucho poder contarte entre los lectores de esta bitácora, pues personas como tú la dignifican y enriquecen.
Unha aperta , Mercedes

Jose Dominguez Dominguez

10 may 2007 | 01:57 PM

Avatar

Manuel,

Tampoco yo soy una persona muy rezadora, es más, para ser sincero diré que soy nada rezadora, y de que sea así tienen una gran parte de culpa aquellos que, en mis ya lejanos días escolares, me obligaban a rezar mucho y, luego, mostraban un comportamiento social muy alejado de tan pías costumbres.

A pesar de esto, tampoco puedo olvidar la mezcla de sentimientos que me embargaban cuando, cuarenta años atrás, aprovechando la marea nocturna enfilábamos Guadalete abajo en demanda de los caladeros saharianos donde llegaríamos tras una semana de navegación.

En la oscuridad de la noche, dejadas por la popa las luces que señalaban la vida dormida de la ciudad, gobernando con atención para no embestir a los furtivos que nos indicaban su posición con la roja brasa de sus encendedores de mecha y poco antes de alcanzar la barra, de patrón a paje, todos dirigíamos la mirada hacia el costado de babor para, forzando la vista, distinguir el blanquecino reflejo que nos enviaba el monumento allí instalado sobre la margen del río, de la Virgen del Carmen. Por muy pecadores que fuésemos todos, es decir, por muy humanos que fuesen nuestros comportamientos terrenales, algo se removía en nuestros corazones y lo que cada uno pensase en aquellos momentos solo lo podían saberlo ellos mismos.

También, amigo, todos los 16 de julio se empavesaban los barcos, el sonido grave de las bocinas se imponía al de la banda de música sobre el muelle, la Virgen era llevada en alegre y colorida procesión sobre las aguas del río; los cohetes dibujaban azuladas estelas en el aire par estallar, después en sonoros ecos que dejaban nubecillas en el límpido cielo, también se dejaban caer coronas y ramos de flores por todos aquellos que nunca regresaron a sus casas y, más tarde, se organizaba un apretado guateque en el que corría el vino, dorado como el sol de Andalucía, que calentaba el estómago y agilizaba el verbo.

Guateques a los que nunca asistí aunque yo no era lo que la gran mayoría de los participantes en la fiesta marinera, decorado y comparsas para mayor gloria de lo políticamente correcto, es decir, un sistema que explotaba y robaba a aquellos sufridos y abandonados hombres. Guateque reservado a las fuerzas vivas, armadores, autoridades civiles y militares, miembros de la Iglesia, asentadores y exportadores, etc, etc. Todos aquellos, que, a pesar de vivir en cierta medida de la mar “vivían” de espaldas a ella.

En fin, amigo, la vida misma. Una vida que, en las cosas de la mar, al menos las que yo he conocido, muy poco han variado de aquellos lejanos tiempos y una de las causas de que, ahora, me encuentre varado en tierra.

Un fuerte abrazo.

Pedro Chubasco Pequeno

10 may 2007 | 10:07 PM

Avatar

Día de choiva, que me lembra, máis se cabe, a miña terra.

Día de choiva. As pingas escorregan polo crístal, pingas que semellan bágoas. Esas bágoas que son miñas, por non poder estar preto de ti ou bágoas dunha nai férida que chora por ter os seus lonxe.

Día de choiva. Nestes días veñen á miña mente imaxes antes cotiás e agora inalcazables. Ese arrecendo de mar, o canto das gaivotas no porto cando chegan os barcos do día. O balbordo da lonxa, que é toda unha melodía de compra e venda.

Día de choiva. Asómome a xanela e vexo asfalto. ¿Onde quedan as leiras, as corredoiras, onde aquel verde?

Día de choiva. Recordo das tardes xogando nas cabaceiras, no Rueiro ou correndo por Saseiras. Bebendo da fonte de Cuchariños ou collendo castañas na horta de Romaní.

Día de choiva que non cesa e adoezo. Adoezo por estar no lar ó carón da cociña de ferro e recibir, dos brazos da vella, ese calor humano e agarimoso. Esa vella que levo sempre comigo. Velliña que me criou e tanto ben me fixo. Velliña á que tanto boto a faltar e tanto me ensinou. Velliña que quero tanto

Día de choiva. Tardes na casa das Laxas onde, no cuberto, se xogaba coas bonecas, cos balóns. Xoguetes abandonadas no faiado pois non hai neniños que xoguen con eles. Eira dos Marcos que tanto estraño, cantos recordos, daqueles primeiros amores, que son os derradeiros. Daqueles enfados entre pequenos, que se acaban solucionando xogando á corda.

Día de choiva que xa de máis grandiño pasaba no Xeixo ou no Muíño. Recordo dos paseos polo piñeiral de Chiquillo ou pola praia de Ghoday.

Praia que, cando levantas a cabeza, velo a el. Ó punto clave é estratéxico da miña terra. Timón de toda a ría, da costa viva. Vello capitán, que nestes días esta cuberto de brétema e que o fai máis fermoso se cabe. Montelouro, canto te estraño.

Día de choiva camiño da Madalena ou do Convento. Aqueles domingos nos que nos xuntabamos todos despois da misa para puntear un pouco á porta da igrexa. Aqueles aturuxos tan ben botados polas mulleres do "lughar". Aquel "lughar"...

Día de choiva, que me lembra, máis se cabe, a miña terra, e día de sol que non fai que me esqueza dela.

Dende a punta do Montelouro
para os que senten saudade pola súa terra.

Inda que non teña moito que ver co tema a tratar...o prometido e débeda e aquí che deixo este gran de area neste fabuloso blog.

BOA SINGLADURA...E...HASTA TERRA!

CON BEN SEÑORES!

homesdepedraenbarcosdepau

12 may 2007 | 08:54 AM

Avatar

Que gran alegría me das ca túa achega Pedro . Con estas tan fermosísimas verbas que falan das túas lembranzas cando neno na parroquia da “Madanela”, fasme viaxar cara atrás nunha maquina do tempo marabillosa. argallada de palabras e sentimentos, mesturada de agarimo e sensibilidade.
Léndoche mesmo me imaxino compartindo xogos contigo entre as cabaceiras do Rueiro e brincando xuntos por Saseiras para logo beber da auga fresca na fonte de Cuchariños .

Co teu permiso e no teu nome vou a poñer o teu texto na paxina principal da bitácora , pois creo o meu deber compartir tan fermosas verbas con todos que desexen ollalas e comentalas.
Esta bitácora que se fai maior e mellor con comentarios tan extraordinarios como o teu.
Moitas gracias Pedro.

Unha moi “ghrande” aperta lureira e achuvascada

Escribe un comentario

Sobre Homes de pedra en barcos de pau

Avatar de homesdepedraenbarcosdepau Homes de pedra en barcos de pau ver perfil »
contacto »

Son mariñeiro dende que tiña 15 anos , o sexa que non esperedes topar aquí ningunha xoia literaria nin reflexión con mais de 200 brazas de profundidade. Pero cariño o mar e un chisco de sensibilidade , si atoparedes. ................................................................................................................................................

................................................................................................................................................. Contador Web
contador de visitas
CONTACTO con tacto HOMESDEPEDRA@GMAIL.COM Manuel M. Caamaño

Crea tu insignia