A balsa da Medusa (Théodore Géricault)
Nas embravecidas augas
da costa de Muros.
Pensando que eran
as ondas e o vento.
Cantos de sereas
un día escoitei.
......................................
Eras melodías
que me engaiolaban,
doces e sonoras
como nunca oín.
.......................
Que queren de min?
Eu me preguntaba;
e a voz respondía:
-Querémoste a ti!
..........................
Un lóstrego fende
o manto da noite,
e abríndome os ollos
as pantasmas vin.
................................
Non eran sereas
o que eu escoitaba;
que eran as rochas
onde o mar bramaba,
semellando ás voces
que eu crera oír.
..............................
Os berros que os homes
do peito arrancaban,
mudaron en rezos,
choros e pregarias.
...............................
Por súas vidas xemen
os bravos mariños,
son como meniños
entre o temporal.
................................
Líbranos de mal
Dona do Carmelo!
pregaba Xan Lelo,
un mozo de Tal.
............................
Que teño tres fillos
e a muller preñada.
Tamén se laiaba
Suso do Outeiral
...........................
Mentres eu na popa,
no temón atado,
maldigo o mal fado
que me fixo vir.
...........................
De pouco han servir
choros e lamentos,
serán máis tormentos
se hai que partir.
.................................
Que xa son seis horas
loitando coas ondas,
e a cada intre
máis preto das rochas.
...................................
Coas velas rachadas,
co mastro partido.
Non ten xa sentido
resistirse máis.
........................
Por babor resoa
con ronco muxido,
o fero bramido
do baixo Mean.
...............................
Na boca dun can
metidos estamos,
enxarcias tensamos,
tentamos fuxir.
.................................
Non vexo porvir
na nosa deriva:
-ai da miña vida!
vou perdela aquí.
...........................
Do fondo do inferno
un brutal ruxido,
cun fero estoupido
a quilla partiu.
...........................
Xa só quedo eu
flotando entre a escuma
e unha suave bruma
meu senso cubriu.
***
Na praia da Area
tornei o sentido.
Mais morto que vivo
fun aló parar.
.............................
E quixen buscar
sinais de máis voces.
Soamente silencios
fun capaz topar.
................................
Xa non souben mais
dos meus compañeiros,
probes mariñeiros
que o mar perdeu.
...............................
E dende aquel día
no que oín sereas,
nas mareas cheas
achégome o mar.
.................................
Percorrendo a costa
da vila de Muros,
motetes escuros
retorno a escoitar
...............................
.
Son os berros mudos
daqueles valentes
que deron a vida
no baixo Mean.
..................................
Por sempre serán
na historia lembrados,
mariñeiros bravos.
Os homes do mar...!
Hermoso poema, Manuel, sencillo y profundo a la vez, que intuyo es fruto de las emociones vividas estos últimos días, en este enero negro en que el mar se ha cobrado tantas vidas, o tal vez proviene del recuerdo de otros naufragios y de otras pérdidas.
No podías escoger mejor ilustración que "La balsa de la Medusa", de Géricault, una de las obras más emblemáticas del romanticismo pictórico y, seguramente, de las más famosas del autor. Supongo que conoces los terribles hechos reales que inspiraron ese quadro. ¿Qué horror, verdad? Y que maestría la de Géricault para trasladar todo ese horror al lienzo. Los gestos suplicantes y esperanzados de los que creen haber visto un barco que puede ser su salvación (aunque el viento les aleja de él). Y, por el contrario, la mirada de ese hombre abrazado al cadáver, en primer término, que parece completamente vencido y resignado a una muerte segura, perdida ya toda esperanza.
Verlo al natural debe ser realmente sobrecogedor. Es una pintura que siempre me ha impresionado, seguramente por esa morbidez tan realista de los cuerpos. Dicen que Géricault utilizava cadáveres de verdad, que llevaba a su taller, para dar más realismo a sus obras. No sé si es cierto, aunque a los románticos ya les iba esa seducción y coqueteo con la muerte.
He leído que, cuando se pintó "La balsa de la Medusa", a principios del siglo XIX, su exhibición estuvo prohibida en Francia y tuvo que exponerse en Londres. No me extraña que en su tiempo resultara una obra incómoda, porque es un buen mazazo para las conciencias de quienes permitieron el largo suplicio de aquellas 150 almas en el mar.
Manuel, tus entradas son siempre un placer emotivo y un estímulo intelectual. Saludos desde el Mediterráneo.
Siempre me ha encantado este cuadro, más que por la pintura en sí, por la terrible y sobrecogedora historia de supervivencia que encierra.
Ya sabes, Manuel, que mi padre es fiel seguidor de tu bitácora. Desde que te descubrimos tienes en Cantabria casi una familia entera siguiéndote. Enhorabuena por tu bitacora y sigue así.
Saludos cántabros!
Joan Sol
Tu comentario me ha dado pie para poner una entrada en mi bitácora sobre la terrible historia del naufragio de la Medusa y sobre el famoso y en su tiempo controvertido cuadro de Géricault.
Gracias por tus comentarios, siempre tan ilustrativos y doctos.
Apertas mariñeiras
Noemí
A veces pienso si no es algo morboso por mi parte (siendo como soy marinero) el dedicarme a investigar y recoger las historias los naufragios.
Pero encierran esas historias dramas tan intensos, saliendo en ellas a relucir las mejores y peores caras de la naturaleza humana; Escenas que pueden variar del heroísmo épico a la mas vil de las cobardías.
En el caso de La Medusa, un capitán cobarde e inexperto abandona a su suerte a parte de su tripulación. El final de la odisea lo refleja con enorme realismo Géricault en su obra.
Gracias Noemí por tus comentarios, es para mi una honra teneros como lectores.
Apertas Atlánticas.