Santiago Fernández a parte de outras moitas cousas, é un muradán de pro , ademais presume de selo .

El gábase se ser muradán e nos congratulámonos de posuír un veciño como el.

Pedímoslle a Santiago que oficiase de mestre de cerimonias no acto civil da homenaxe o Bonifaz e prestouse gustoso , case me atrevo dicir entusiasmado a axudarnos.

Cas súas taboas , co seu saber estar, ca súa presenza , cas súas verbas e ca súa voz , dou o acto o empaque necesario para que este fose brillante e a vez emotivo.

Como dixen eu aquel día...Non puidésemos haber soñado nunca , con un MESTRE mellor que ti Santiago.

Moitas, moitas grazas



Estimados todos:

Sr Alcalde da Vila de Muros, Patrón Mayor da Cofradía de Pescadores, Sr. Presidente da Asociación Cultural SORUM, Sr Oficial del Petrolero Bonifaz, familiares y amigos. Gracias a todos por vuestra presencia en este entrañable acto.

La historia es cíclica, y aunque sus líneas puedan ser divergentes, suelen volver al mismo lugar de origen.

Hace años la ría de Muros se vistió de luto por una tragedia; hoy, los supervivientes y familiares de aquellas víctimas, que fueron tan brutalmente arrebatados por el mar, también están aquí. Pero su espíritu está sosegado y sólo desean rendir homenaje a los que se fueron. Esto es, básicamente, lo que nos une en este luminoso dia.

44 años y nueve días. El petrolero Fabiola aborda por causa de la espesa niebla al también petrolero Bonifaz. 25 vidas perdidas, entre ellas 3 mujeres, esposas de marinos, en aquella singladura.

La memoria sirve para mantener vivos a los que ya se fueron; a los que iniciaron el viaje Alén Mar antes que nosotros.

Y yo no querría que la jornada de hoy fuese de emociones tristes.

Estamos aquí en esta tierra de marineros, de hombre de piedra, de duro pedernal, que siempre navegaron, ayer como hoy, en barcos frágiles, en embarcaciones que pueden esnaquizarse cuando el mar se encabrita. O los dioses son adversos, como en este caso.

Pero la memoria, no sólo la que revisa la historia cuando no está del todo contada, sirve también para mantener intacta la llama del recuerdo de los que un trágico día desaparecieron bajo estas aguas.

Recordar a nuestros muertos es de seres dignos, es mantener viva la llama de la inmortalidad.

Alguien dijo que sólo se está muerto cuando ya nadie recuerda tu sonrisa, y puedo aseguraros que esos 25 amigo y familiares que perdieron la vida en el Bonifaz, siguen vivos y lo seguirán por mucho tiempo, en la memoria, en el alma, de sus seres más queridos.

En eso consiste la inmortalidad,.

Galicia y Cantabria, dos países frente al mar que ofrecieron y ofrecen sacrificios constantes a los enfurecidos neptunos.

Pero creéis que existirían Castro Urdiales, Muxía, Llanes, Ribeira, Ribadesella, San Vicente de la Barquera Bueu, Laxe, Santander, Muros… si no estuviesen enamoradas del mar?

Estos pueblos y villas sólo tiene sentido por el mar. Que significa sino, para todos nosotros esta concreta inmensidad de agua azul-verde-gris- negra que orla el blanco cairel de nuestra costa?

Los marineros, sea cual sea su cuna, siempre llevan consigo las imágenes de su océano, de su tierra, puntos de referencia que conforman su identidad al unirlos a las sustancias más primigenias de la vida. Son una perfecta mezcla de agua y tierra. La saudade, que aunque gallega por étimos, sé que también está escrita en el alma de todos los pueblos que orillan el océano, los océanos, no es más que una llamada de las fuerzas marinas telúricas que claman con rigor nietzcheano por lo que se encuentra en sus orillas.

Por eso no querría que la jornada de hoy fuese melancólica, antes bien, me gustaría que estuviese preñada de alegría sana por los que aquí yacieron o aún yacen, ya sustancias primeras del mar.

Ellos se sentirían orgullosos de tener como herederos a tan ilustres y generosos familiares, vecinos y amigos.

Pues el mar que asesina y muerde, también es generoso

Es abundancia, descubrimiento, refresco, sustancia primordial, creación, verdad, sabiduría…

El mar es calma, dicha, éxito, tormenta, peligro, desafío, muerte…

Para el poeta indú, Rabridanat Tagore, la tierra tiene derecho sobre nosotros por que nos da hospitalidad, pero el mar no tiene ningún derecho. Nos expulsa con indiferencia de gran señor. Sus aguas se ocupan en un eterno diálogo con el cielo; son compañeros inseparables que guardan una infancia sin responsabilidades como el primer día de la creación.

Y yo, no estoy de acuerdo con el sabio pensador indú.Como gallego sé que el mar encierra lo más arcano del alma del ser humano

Yacer en su seno representa el retorno al útero materno; contrariamente, ser salvado de las aguas, significa renacer . Y este sentimiento oceánico, según Freud, equivale al deseo de la infinitud y de la eternidad.

Estos 25 amigos que dejaron sus vidas en un aciago 3 de julio del 64 han vuelto al origen de todo, han vuelto al mar eterno.

Galicia y Cantabria son países marineros. Aquí en esta “verde terra que vai morrer no mar”, tres de sus cuatro provincias tiene una amplia costa a dos de sus mares; el Cantábrico y el Atlántico y a lo largo de muchos siglos, el mundo conocido remataba en Fisterra, detrás del cual no había ya nada, excepto una inmensidad, por aquel entonces insondable e inquietante.

En esta Fisterra, en este Fin da Terra, dejaron sus vidas 25 hombres y mujeres, pero sé que esta tarde, cuando el solpor se despierte y el sol se mezcle una vez más con el mar y cuando el océano se tiña de dorados y la brisa morna nos indique que ya llega la noche, si nos acercamos a Monte Louro, o al Pindo, o Caldebarcos, si aguzamos el oído, podremos escuchar una sinfonía desconocida; una música que sale de las entrañas de este mar, que estoy cierto, se avergüenza de lo que hizo hay ya muchos años.

Queridos amigos. Benvidos a Muros, una vila noble, leal y humanitaria de hombres y mujeres generosos, solidarios que conocen, como vosostros todos los mares, que han vivido todas las tempestades posibles, que se han vestido, y aún visten, de luto cada invierno y que hoy se lembran de aquellos náufragos que ya no están con nosotros.

Los marineros de todo el mundo, no tienen patria, son apátridas por naturaleza, por que el mar es de todos ellos; y ya sea aquí, en Sanghai, en Nueva York o en Santander, la sinfonía del mar tiene en todos los sitios el mismo idioma.

Pero hoy, vuestra patria es Muros.