O Larache
Algunos pasajeros, entre ellos los tan citados de Bilbao, formularon, según noticias que adquirí, ante el Sr. Comandante de Marina, una protesta por pérdida de vidas, de parientes y amigos, fundados en que el "LARACHE" hizo la escala de Santa Eugenia, no anunciada en Buenos Aires y Montevideo; enterado del objeto de la misma, traté de XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
el derecho de tocar en todo puerto que les convenga, siempre que esté situado en la ruta preestablecida. No solo desoyeron mis indicaciones, sino que atribuyeron claramente a deseo mío de engañarles lo que con toda verdad les decía, por lo cual consideré prudente no insistir, por resultar yo parte interesada.
Todos los pasajeros sin excepción, estaban y siguen estando convencidos de que la compañía tiene que abonarles los equipajes perdidos con motivo del naufragio; ya les indiqué que, en casos de fuerza mayor, y de pérdida total del barco, nada pueden reclamar, y no sólo les dije, sino que me esforcé en convencerles de que todo lo que la compañía hacía, por inspiración del Sr. Presidente de la misma, era prueba de sentimientos humanitarios, y que, sin querer zaherir en lo mas mínimo a otras empresas extranjeras, podían estar plenamente seguros de que ninguna, en un caso igual al que tanto lamentábamos todos, haría lo que la "Compañía Trasatlántica" de Barcelona. No obstante, tomé nota de todas cuantas indicaciones tuvieron a bien hacerme acerca de este punto, apuntando los bultos que decían tener facturados, y a mano en el buque naufragado: algunos conservaban aun el talón del billete respectivo, y el del equipaje que se les entregó en los dos puertos del Plata, según cada caso, al facturarlo; muchos, sin embargo, lo han perdido.
De la misma lista que formé el día 26 al llegar a esta, a la que antes me he referido, remitida al Sr. Presidente, se desprende que no he podido tomar nota alguna referente a los cuatro pasajeros Jesús Martínez Cores, Ramona Cabezas Maroas, Antonio Varela Gontade y José Piñeiro Caamaño, todos de tercera clase, los cuales marcharon a sus aldeas la misma tarde del 24 en que salió el "CORUÑA" de esta; por lo dicho tampoco pude socorrerles, y nada se me ha dicho en Muros respecto a reclamaciones de los citados pasajeros.
Se piden informes acerca de Teodoro de la Torre, natural de Veguellina en León, que resulta ahora no ser tripulante, sino pasajero. Quedó bastante delicado en Muros, no pudiendo venir en el "CORUÑA"; no se le ha socorrido aun.
De los señores pasajeros que, como es natural tengo mas datos es de los ocho, uno de 2ª y siete de 3ª que vinieron a esta en el "CORUÑA". A ellos, por orden de D. Antonio, se les ha dado una cantidad para resarcirles de los gastos de viaje hasta el lugar de su residencia y a mas, otra para pequeños gastos de vestido. El pasajero de 2ª D. Genaro González, ha expresado muy sincero agradecimiento; tuvo la desgracia de que los tripulantes del bote que le condujo a la fábrica del Sr. Goday en Muros, que al parecer son de la Puebla del Caramiñal, no le devolvieran la cantidad que entre distintos bolsillos llevaba, que podía ascender, según él, a unos ciento o ciento veinte pesos, españoles, en valor: comprendidos en tal suma aproximada, había cuatro libras esterlinas, dos pesos oro sellado de Uruguay, y veinte $ m/n argentina. Se le llevaron también la ropa, con la escusa de lavarla, y con ella, la suma indicada. Nada más a sabido de ellos.
La mayoría de los pasajeros llegados en el "CORUÑA", marcharon el día 27; con autorización hasta el día de ayer, para gastar en fonda, quedó el pasajero de 3ª D. Manuel Moreira, por estar bastante enfermo, efecto de la terrible impresión que le causó la muerte de su esposa Dª Antonia Castro, de 29 años, en el preciso momento en que, teniéndola ya salvada, se disponía a tomar el bote que resultó recoger tan solo a él, él marido. Unos de los baúles que llevaba este matrimonio, apareció en la mañana del 25, poco tiempo después de nuestra llegada a Muros, con su tapa levantada y separada perfectamente, sin contenido alguno. Las paredes restantes del baúl, estaban perfectamente intactas: lo he visto yo mismo.
D. Juan J. Louro, consignatario del "CORUÑA" en Muros, es persona respetable, inteligente y que trabajó con verdadero denuedo; Gracias a él, en población perfectamente desconocida para mí, puedo indicar que no perdí un solo momento en Muros. Quedó encargado por mí de pagar todo aquello que estuviese íntimamente relacionado con atenciones directas é indudables á los náufragos, amén de los gastos del señor Soba (que según hayan sido, en parte podrán ser cobrados de la familia del difunto) y de una cantidad prudencial, diez o doce pesetas, á pagar á la mujer causa del asomo de motín femenino el día 25 a la tarde, antes referido.
En la noche del 25, mandé avisar a todos los tripulantes y a los pasajeros que debían venir con nosotros, que estuvieran dispuestos para salir en el "CORUÑA" a las cuatro de la madrugada; con el Sr. Piñole habíamos acordado salir a las 5 no sólo para pasar de día por frente el Ximiela, sino para evitar que los ocho pasajeros que debían venir con nosotros dejaran de acompañarnos, pues ya anticiparon que de noche no querían pasar por el mismo sitio en qué naufragaron. Por otra parte aunque el "CORUÑA", cuando era "Huascar", había trasportado hasta unos veinte pasajes de cámaras y mas de un centenar de tercera ordinaria río marañón arriba, allá por Iquitos, haciendo el servicio establecido por la "Booth Line" y conservaba una buena parte de los efectos propios para tal transporte, en realidad, entre no tener tripulación idónea, y que había venido de Liverpool cargado casi por completo de carbón, no hubiese sido posible instalar decentemente a los citados pasajeros, y a la tripulación.
Hasta las seis de la mañana del 26, no nos fue posible zarpar de Muros, lo que hicimos teniendo a bordo, a más de los que habíamos ido en el "CORUÑA", ocho pasajeros, y veintiocho tripulantes del "LARACHE", entre estos el Oficial Sr. Villalobos, y el 2º Maquinista D. Leopoldo Mediavilla. Estuvieron a bordo el Sr. Ayudante de Marina D. José Mª Carles Roca, que trabajó aquellos días sin descansar, habiéndome sido de gran utilidad preciosas indicaciones suyas, el Sr. Alcalde de Muros, D. Abelardo Dubert, quien se mostró solícito en extremo con los náufragos, con quien sentí no tener tiempo el día anterior , como ya he indicado, para cumplir deberes de etiqueta que en población pequeña son más notados; el Sr. Louro, con quien determiné la forma que debía darse a la aceptación de gastos, y al pago que debía hacerse de lo que quedaba pendiente; individuos de la familia del Sr. Registrador de la Propiedad D. Aquilino Pinto, en casa del que estuvo alojado el Sr. Villalobos, y almorzó el 25 el que suscribe; y otras personas. Inmediatamente de salir, se sirvió desayuno a todos los pasajeros del "CORUÑA"; mas tarde cerca de mediodía, se les sirvió comida abundante, compuesta de tres platos, que mereció elogios de todos ellos, sin excepción, y que fue servida con mucho orden. A este ultimo resultado contribuyó en buena parte la mayoría de la tripulación de fonda del "LARACHE", ayudando en todo lo que pudo, pero tengo el deber de hacer constar que el cocinero del "CORUÑA" Sr. Antonio Riera, y el camarero Manuel Bilbao, fueron felicitados por todos. El Sr. Gonzáles, pasajero de 2ª, comió con el Sr. Mediavilla. Se puso a las órdenes del Sr. Piñole, y trabajó mucho, si se tiene en cuenta que estaba bastante herido de golpes, el contramaestre salvado del naufragio, Sr. Jerónimo Romero.
A poco menos de una hora después de salir de Muros, pasamos a la altura de Brullos, quedando Ximiela mas allá; los dejamos por Babor ( ya que estando perfectamente visible el Cabo Finisterre, el Sr. Piñole, aprovechando, determinó pasar por el canal), y solo vimos multitud de embarcaciones, al parecer pesqueras, principalmente en aquellos, sin que con el anteojo se apreciase cosa alguna del buque náufrago donde está el Ximiela, a milla y media aproximadamente, del sitio por el cual íbamos.
Con ligera cerrazón del NE., que se había hecho bien perceptible un poco antes de llegar a la altura del Cabo Toriñana, y determinaba un horizonte a poco más de tres millas: después de un viaje sin incidentes digno de mención, atracamos a este puerto a las cuatro de la tarde del 26 de junio, habiéndonos venido a recibir el Sr. Gobernador de la provincia, D. Felipe Crespo de Lara. El Director de Sanidad D. Cesar Suárez de Centi, el propietario del "CORUÑA" D. Dionisio Tejero Pérez, y otras significadas personas; estaba ya preparado el alojamiento de los pasajeros y tripulantes náufragos del "LARACHE" que habían venido con nosotros.
La Coruña, a 30 de junio / 1º de julio de 1908
FIRMADO
(1) los espacios marcados con XXXXX están ilegibles en el original.
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