"En la villa de Muros á veite y nueve de Marzo de mil ochocientos y nueve; El señor don Joaquín Veiro Regidor Decano del Ayuntamiento de dicha Villa que á falta de Juéz y Alcaldes administra Justicia en ella, por ante mi Escribano dijo; que últimamente se presentó en la Casa que servía para Ayuntamiento Dn Manuel Taboada y Coton acompañado de otros quatro o cinco sugetos armados y ente ellos uno que decía ser Comandante y resultó ser Fraile y llamarse Fr. Pedro Romero, diciendo trahian ordenes del Excelentisimo Marqués de la Romana para la reunión de desertores de su Exercito y recoleccion de depositos para su servicio, los quales fueron respetados con el acatamiento que se merecia el gefe de quien provenian y señalandoles casa de alojamiento en que pudieren desempeñar su comisión, ala que se les llevó al anochecer del primer día de su llegada. En la misma se notó que Tomás Fernández Gefe de Fachos de la inmediata feligresia  de San Juan de Serres se presentó voluntariamente en dicha posada, en cuya puerta permaneció con mucho número de paisanaje armada, y al día siguiente se fue aumentando esta mandada por el mismo y por Bonifacio Piñeiro y José Luis García que también lo son de la de San Mamed de Carnota, obligando á su merced y mas Sres. de Ayuntamiento á que les entregasen como lo hicieron, el numero de raciones pan carne y vino  que pedian de orden del Dn Manuel Taboada y de su compañero el llamado comandante recogiendo las llaves del Castillo, Almacenes y cuantos efectos de guerra havia de todo lo que se apoderaron. En esta estado su merced y más Municipalidad conociendo que en este Pueblo se hacia una verdadera alarma contra los franceses que estaban en la Capital de Santiago, y algunos en la inmediata Villa de Noya, trataron con Taboada y Comandante manifestandoles la situación local del Pueblo que estaba avierto la carretera franca para Noya, Santiago y Coruña, y que si llegara asaverse sus operaciones por los Franceses, como era presumible no solo ellos y mas alarmados estaban expuestos sinó que vendría á quemar este Pueblo, y matar sus havitantes como lo hicieran en otros; suplicandoles por lo mismo se trasladasen a otro lugar de los menos expuestos de la inmediata montaña, o Carnota en el que se les auxiliaría y y enviaría todo lo que pudiesen y fuese posible. Cuyas razones y otras mas sumisas no fueron bastantes para combencerlos , antes bien añadieron de que los Franceses no vendrían á este Pueblo, que estubiesen seguros, y lo mismo los mas havitantes que respondian con sus cabezas  siempre que aquellos viniesen, ya que tenían mucha gente paisana alarmada, y cada día se le aumentaba más, y para municionarla como correspondia obligaron á que estos vecinos le entregasen, como lo hicieron las armas que tenían y á mayor abundamiento pasaba embarcado el Comandante á Vigo en busca de una Fragata Inglesa para que le diese como lo haria los fusiles, polvora y balas que necesitaban, cuya salida hizo de este Puerto tomandose por el Taboada y dichos jefes, las entradas por tierra impidiendo la salida á los que pretendían practicarlo á imitación de antes pero continuando su merced en el dar de dicha racion. Se dibulga que benian los Franceses; buelbe Taboada y Jefes á contestar lo mismo; que respondian con sus cabezas: se aumenta la desconfianza; loa havitantes  que estaban desarmados se proponen, manda al Jefe Bonifacio que pase con su trozo á cortar el Puente de Don Alonso; sale diciendo iba á practicarlo y á vatir a los Franceses para que no pasasen: crece mas la voz de que estos llegaran ó estaban para hacerlo á dicho puente, y que según la distancia estarian aquí la mañana del siguiente veinte y seis; contesta Taboada confiaba en su gente no dieron crédito a dichos; que todo era incierto; manda refuerzo á Bonifacio que Taboada dice se batiera rechazara a los Franceses, y trahia prisioneros á muchos de ellos.

En este estado siendo ya de mañana del mismo veinte y seis algunos vecinos viejos de sesenta y setenta años empiezan a caminar con mujeres, niños y enfermos para los montes para poner á salvo sus vidas en caso de llegar al Pueblo los Franceses y á poner en las Lanchas de pesca, y buques mayores propios que tenían en la playa, varios vienes, alhajas y dinero que consideraban. Sabido por el gefe Tomás Fernández sale con partidas de paisanos armados, una á su mando y otras al de Joaquín Tizón y Don Domingo García Carantoña; cogen aunos y otros, les proponen su ruina, no dan ascenso á sus dichos y lagrimas,  traenles con el nombre de prisioneros y traidores con las cestas y bultos que llebaban, presentan todo en la casa de posada del Taboada, imponen la pena de que serian fusilados quantos volviesen a salir tanto viejos como mujeres y niños dando orden para que tirasen al que hallasen , y decomisasen quantos efectos aprendiesen. A este tiempo asoman los Franceses á media legua de distancia los reconoce todo el Pueblo, quieren los impedidos, mugeres y niños salir por mar ó tierra, al ponerlo en practica sele pribó por dichos Tizón, García y Fernández con su gente, á algunos le dan golpes, ponen pistolas alos pechos y practican otras inhumanidades; empiezan a entrar los Franceses, huyen los Paisanos por los montes hacelo Taboada por mar á un barco Portugues que empezó a cañonear con el castillo inútilmente por no poder ofender a los franceses, ni impedirles la entrada, según el terreno, que hicieron á cosa del medio día, o algo mas, del  veite y seis corriente, " la que trajo las consecuencias de haver muerto á algunos hombres y mugeres haverse sauqeado generalmente el Pueblo de todo lo precioso que havia en el", por no haverse permitido sacar la menor cosa, "y poner fuego á sus casas quedando reducidas á cenizas hasta el número de ciento ochenta y cinco", entre ellas las de mayor estimación, como se reconoce de sus formales, y las en que havitaban y tenían sus oficios los escribanos de numero D. Franco. Granero, D. Joaquín Martínez, D. Domingo García Carantoña y D. Luis Cayetano Cereijo, cuyos papeles, Notas o Registros, y aun los titulos de Escribanos de los tres primeros fueron reducidos á cenizas, á imitación de cuantos vienes y alhajas contenian sus casas por impedirsele ponerlo en seguro, como es publico, y ellos lo asientan. Y para que en todo tiempo conste lo acaecido co la alarma y sus resultas y mas fines que puedan importar, lo atesta su merced por cierto y ofrece recibir, en orden á uno y otro, la competente averiguación con las personas mas condecoradas del Pueblo que ya se ban restituyendo á él. Asi lo dijo y firma de que hago fe - Joaquín Beyro - Ante mi Jacobo Llanes de Alborés - rubricado.







É de salientar a cantidade de erros ortográficos que ten o escribano e que, comparando o texto con outros da mesma época, danos a entender que non era un home moi instruído.